La máquina anfibia se adentra en el agua con parsimonia. Varias cigüeñuelas y un par de garzas levantan el vuelo a su paso para apartarse de esa extraña mole que irrumpe en su tranquila tarde. El bote pone rumbo a una de las masas de carrizo —vegetación característica de los humedales— que crecen en las lagunas del parque natural de Prat de Cabanes-Torreblanca (Castellón) . “Se trata de dejar islotes, porque se desarrolla a mucha velocidad, colmata algunas zonas y se pierde lámina de agua. Esos brotes son de plantas que segamos hace una semana”, señala, a pie de laguna, Joel Antoni, técnico y capataz de la Fundación Global Nature (FGN) encaramado a la anfibia. Seguir leyendo