He cambiado varias veces de opinión con temas sensibles y hasta me he avergonzado por dudar de qué lado estoy. ¡Si yo tengo una ideología! Es lo que tiene escuchar todas las versiones y reflexionar: te vienen las dudas. Se puede conmoverse con Maricarmen y movilizarse por una vivienda digna y, a la vez, querer proteger al pequeño propietario que alquila un piso a una familia. Se puede odiar a los fondos buitre y defender la propiedad privada. Se puede ser de izquierdas e ir a misa, o de derechas y avergonzarse de la tauromaquia . Pero dicen que, por coherencia, tenemos que comprar el pack completo. Y ojo con discrepar en un punto, que se te ve el plumero. Así ganan los que necesitan que nos veamos como enemigos. No quiero elegir entre blanco o negro. Me reservo mi derecho a estar entre los grises, que es donde están los matices y la posibilidad de replantearte cuestiones sin que te lapiden por ello. Seguir leyendo