Vivimos en una era de ruido y apocalipsis. Nos lo cuentan a diario los programas de la tele, las publicaciones de Facebook, los vídeos que nos llegan a algún chat familiar. Nos hemos acostumbrado a que el principal partido de la oposición nos dibuje un país que vive en el colapso institucional. O a que los del partido que aspira a comerse al principal partido de la oposición llamen dictadura a la democracia, mientras alaban sin rubor al franquismo. Tenemos policías indignados que dejan su voz a sindicatos politizados con planteamientos esencialistas y jueces que piden que la política saque sus manos de la justicia, al tiempo que les parece muy natural que la justicia se inmiscuya en la política. Añádale a esto lo que ha subido la cesta de la compra, que la vivienda va camino de ser un bien de lujo y que una nueva guerra innecesaria nos dispara, otra vez, el precio del combustible. De fondo, las imágenes de la crisis de Ceuta, una crisis humanitaria y migratoria que pone en jaque a un territorio especialmente tensionado . Riéguelo todo con muchas palabras de odio y pocas soluciones. Sólo nos queda sucumbir al odio o a la desesperanza. Subir el tono o callar. Seguir leyendo
Política frente al ruido
Vivimos en una era de ruido y apocalipsis. Nos lo cuentan a diario los programas de la tele, las publicaciones de Facebook, los vídeos que nos llegan a algún chat familiar. Nos hemos acostumbrado a que el principal partido de la oposición nos dibuje un país que vive en el colapso institucional. O a que los del partido que aspira a comerse al principal partido de la oposición llamen dictadura a la democracia, mientras alaban sin rubor al franquismo. Tenemos policías indignados que dejan su voz a sindicatos politizados con planteamientos esencialistas y jueces que piden que la política saque sus manos de la justicia, al tiempo que les parece muy natural que la justicia se inmiscuya en la política. Añádale a esto lo que ha subido la cesta de la compra, que la vivienda va camino de ser un bien de lujo y que una nueva guerra innecesaria nos dispara, otra vez, el precio del combustible. De fondo, las imágenes de la crisis de Ceuta, una crisis humanitaria y migratoria que pone en jaque a un territorio especialmente tensionado . Riéguelo todo con muchas palabras de odio y pocas soluciones. Sólo nos queda sucumbir al odio o a la desesperanza. Subir el tono o callar. Seguir leyendo

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