Tal y como estaba previsto y con puntualidad sindical, a las 11 de la mañana cientos de personas trataban de rodear el Congreso, pero apenas eran capaces de cerrar media Carrera de San Jerónimo. A esa misma hora, dentro comenzaba una sesión crucial para respaldar, o no, dos reales decretos sobre vivienda . La Policía Nacional, sin embargo, había trazado un espectacular perímetro que aleja la posibilidad de que algún grito alcanzara a sus señorías. Seguir leyendo