Barcelona ha registrado desde el pasado sábado las lluvias más fuertes desde 1963 (197 litros por metro cuadrado de media), que se han saldado con incidencias en la red de metro y desprendimientos en los barrios de montaña que han obligado a desalojar seis casas en Cal Notari (Horta-Guinardó), pero sin inundaciones graves. La clave son los 15 depósitos subterráneos que tiene la ciudad y que almacenan agua de lluvia. Con una capacidad de 477.000 litros cúbicos de agua, esta vez han llegado a almacenar más de un millón, casi 1,2 millones de litros cúbicos. “Los depósitos pluviales han funcionado, son absolutamente claves”, ha constatado este lunes Laia Bonet , la número dos del gobierno del alcalde Jaume Collboni. Bonet ha detallado que se han llenado y cuando paraba de llover se han vaciado: “En total, se han llenado dos veces y media. Hoy las circunstancias en la ciudad son difíciles, pero lo serían mucho más si no se hubiera hecho la inversión realizada”, ha celebrado. La ciudad trabaja en la construcción de cuatro depósitos más y ha reservado suelo para otros 22. Seguir leyendo