Alquilar ha dejado de ser una opción para una parte de la población. Además de dramático, el hecho resulta paradójico porque durante años gobiernos y expertos defendieron la necesidad de potenciar el alquiler frente a la compra . “Las ventajas económicas, sociales y laborales que ofrece el alquiler son innumerables. Entre otras, facilita la elección de vivienda de los ciudadanos, adecuándola a las diferentes necesidades del ciclo vital, propicia el aumento de la movilidad geográfica de los trabajadores, permite disminuir el endeudamiento de los hogares y ofrece mayor flexibilidad ante cambios en los ingresos de la unidad familiar”. Con este texto arrancaba el preámbulo de la Ley de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios, publicada en 2009. Durante el segundo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), se aprobó esta norma destinada expresamente a fomentar el arrendamiento, que entonces apenas rascaba el 11% del mercado residencial, frente a una media europea que la propia ley situaba en el entorno del 40%. Seguir leyendo