Esta semana, si se cumplen las previsiones, el Tribunal Constitucional va a despejar definitivamente el camino de regreso de Carles Puigdemont y los otros dirigentes del procés fugados a Bélgica. Pero ese no va a ser el final del periplo para el expresident de la Generalitat, ya que la probable decisión del Constitucional dejará la pelota botando a los pies del Tribunal Supremo, que es el órgano encargado de hacer efectivo el regreso de Puigdemont, puesto que es la instancia ante la cual está acusado. Esto abre un paréntesis de tiempo indeterminado, durante el cual el Supremo puede decidir la fecha en la que permite la vuelta del fugado, sin que medie ningún plazo preestablecido por ley. Esta indefinición otorga a la Sala Segunda del Supremo un poder que ésta podría utilizar políticamente, dejando caer sobre el tapete la carta Puigdemont cuando estimara más oportuno a según qué intereses. Seguir leyendo