La oleada de indignación que ha sacudido a España por el desahucio de Maricarmen ha abierto una “ventana de oportunidad”, según fuentes del Gobierno, para lograr los apoyos necesarios para el real decreto ley de vivienda que el Ejecutivo pretendía haber aprobado a finales de julio. La Moncloa pospuso su aprobación debido a la división de los socios de la investidura, pero la reacción ciudadana, con protestas en una docena de ciudades con decenas de miles de manifestantes por el desalojo de la anciana de 87 años del piso de renta antigua del centro de Madrid en el que ha vivido los últimos 70 años, puede facilitar unas negociaciones estancadas por los vetos cruzados entre PNV y Junts, por un lado, y Podemos. Seguir leyendo