Todo alcalde busca el modo de dejar huella en su ciudad o pueblo. En 20 años, Baltasar Santos, regidor popular de Navalcarnero (Madrid, 33.331 habitantes) entre 1995 y 2015, encontró tantas formas de perdurar en el tiempo, que su legado todavía continúa hoy en los tribunales . Esta semana se ha sentado por tercera vez ante tres magistrados en la Audiencia Provincial de Madrid. En este caso por la compra de decenas de antigüedades de granito por valor de seis millones de euros entre 2006 y 2009, en plena crisis económica. Unas adquisiciones que, según la Fiscalía, se hicieron de forma “arbitraria” y con contratos menores para eludir la supervisión municipal. El exregidor se ha defendido de forma vehemente en su declaración este viernes y ha descargado la responsabilidad de esas compras en sus concejales. “Yo no estaba detrás de cada piedra”, ha asegurado. Seguir leyendo