Christa Pike, una mujer de 50 años, pronunció sus últimas palabras este miércoles, atada con correas a una camilla, en la sala de ejecuciones del Penal de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville (Tennessee) . “Voy a dejar este mundo igual que viví la mayor parte de mi vida, con amor”, dijo. Iba a ser ejecutada después de haber pasado tres décadas en prisión por torturar y asesinar a otra adolescente en 1995, cuando tenía 18 años. La cortina de la sala se cerró poco antes de las siete y media de la tarde, hora local. Una dosis letal de pentobarbital, un potente sedante, entró en sus venas. Seguir leyendo