Durante años, para comer muy bien en una ciudad de España parecía que se tenía que escoger entre Madrid y Barcelona . Después llegaron San Sebastián , Bilbao , Valencia o Sevilla para demostrar que el mapa gastronómico es mucho más grande. Ahora la revolución sucede un poco más lejos de las ciudades más visitadas del país: en enclaves donde la cocina se ha convertido en una razón para un viaje por derecho propio. Seguir leyendo