Retirar provisionalmente el derecho de voto a una generalidad de personas siempre es delicado en una democracia. De hecho, no cuenta con precedentes la decisión de la sala tercera del Tribunal Supremo, como admite el mismo auto, de suspender cautelarmente la inscripción en el censo electoral de los nacionalizados por la llamada ley de nietos. Seguir leyendo