Lo más maquiaveliano de Sánchez no es la astucia, sino su relación con la fortuna. Maquiavelo decía que el éxito depende de que el modo de actuar de un político encaje con los tiempos, y que su virtud consiste en convertir la adversidad en ocasión. La biografía de Sánchez parece escrita para ilustrar esa lección. Su olfato consiste en leer el momento antes que nadie y no temer el riesgo. Esta mañana ha vuelto a hacerlo. Tres días después de que el PP, Vox y Junts tumbaran los decretos de vivienda, el presidente ha disuelto las Cortes y convocado elecciones para el 29 de noviembre, rompiendo su promesa de agotar la legislatura y convirtiendo una derrota en la apuesta que mejor conoce, la de jugárselo todo cuando sus adversarios lo creían acorralado. La mayoría que nació en el eje territorial muere hoy en el eje social. Seguir leyendo