El riesgo del barranco del Poyo, la rambla que, al desbordarse durante la dana de 2024, disparó el potencial mortífero de la tragedia al sepultar decenas de municipios en Valencia, comenzó a vislumbrarse siete horas antes de que la Generalitat enviara el mensaje Es-Alert para avisar a la población de la dimensión de esta catástrofe que dejó 232 muertos. El alcalde de Ribarroja (Valencia, 24.230 habitantes) ha defendido este jueves esta tesis en su comparecencia como testigo este jueves ante la jueza Nuria Ruiz Tobarra. Seguir leyendo