Un profesor que brilla demasiado al que el responsable del departamento le aparta de los actos públicos para acudir él. Una periodista cuyas ideas son rechazadas por su superior, que las plantea como propias ante la dirección. Un ingeniero informático que ha abandonado la empresa en la que trabajaba para no aguantar los abusos de su mando directo. Los jefes tóxicos son una constante en la empresa, española y extranjera, actual o pretérita, aprecia Santiago Álvarez de Mon, experto en liderazgo de IESE Business School. “A lo largo de mi carrera, me he encontrado a muchos jefes autoritarios y abusivos. Están en toda la pirámide organizativa y en todo tipo de industrias y culturas empresariales . Aunque es cierto que el management ha mejorado mucho en los últimos años, este tipo de liderazgo es más fácil que progrese en las compañías en las donde prima mucho la jerarquía”, explica. Seguir leyendo La triada oscura La creciente ola de populismo que vive el mundo está provocando el auge del jefe autoritario. “Es más probable que los líderes a los que recurrimos en busca de orientación en tiempos convulsos manifiesten altos niveles de narcisismo, psicopatía y maquiavelismo (lo que se conoce como la ‘triada oscura’ de la personalidad)”, señala Laura Guillén, profesora de Esade. Los ejemplos son abundantes, no hay más que ver a gobernantes como Donald Trump o Vladímir Putin o a ejecutivos como Elon Musk o Marc Zuckerberg. Durante las crisis, la gente tiende a ser más afiliativa y sumisa, mientras que los individuos de la triada oscura mantienen sus ansias de poder y se aprovechan del caos e incluso lo generan. Manifiestan agresividad y dan sensación de tener derecho a todo, según la docente. Su ambición personal está por encima de cualquier cosa.