Nùria Casacuberta (Maya, Barcelona, 1982)regresó a España el pasado mayo tras pasar los últimos 14 años trabajando como investigadora oceanográfica en la Escuela Politécnica Federal de Suiza. Licenciada y doctora en Ciencias Ambientales por la Universitat Autònoma de Barcelona, volvió con una certeza: no basta únicamente con encontrar una plaza, sino que hay que disponer de las condiciones necesarias y óptimas para seguir ejerciendo la ciencia en la vuelta a casa. Hace falta, explica, “financiación, infraestructura, personal y tiempo para desarrollar los proyectos abiertos”. En su caso, encontró el apoyo del Programa de Retorno del Talento, una de las iniciativas promovidas por la Fundación Ramón Areces para respaldar la investigación científica en el panorama nacional. Casacuberta reconoce que esta iniciativa le ha brindado la financiación necesaria para poder mantener sus líneas de investigación en España y abrir nuevos proyectos, lo que le ha aportado la “flexibilidad y las facilidades” para hacer posible esa transición “sin tener que empezar de cero”. Seguir leyendo La necesidad de dar visibilidad a los que cambian el mundo Movido por la inquietud de “devolver a la sociedad lo que de la sociedad había recibido” el empresario asturiano Ramón Areces, segundo presidente de El Corte Inglés, creó en 1976 la fundación que lleva su nombre con un objetivo: ser el apoyo que no encontraba la comunidad científica. Ya en sus primeros años lo consiguió, gracias a impulsar dos iniciativas pioneras, el Concurso Nacional de Ayudas a la Investigación y el Programa de Divulgación Científica, que contribuyeron a servir de base para las iniciativas futuras. Para finales de los 70, la institución ya se había consolidado como uno de los foros para que los científicos lograsen obtener una mayor trascendencia pública y servir de puente entre investigadores de ámbitos tradicionalmente separados como las Ciencias y las Humanidades.
Cómo hacer realidad el sueño de un científico
Nùria Casacuberta (Maya, Barcelona, 1982)regresó a España el pasado mayo tras pasar los últimos 14 años trabajando como investigadora oceanográfica en la Escuela Politécnica Federal de Suiza. Licenciada y doctora en Ciencias Ambientales por la Universitat Autònoma de Barcelona, volvió con una certeza: no basta únicamente con encontrar una plaza, sino que hay que disponer de las condiciones necesarias y óptimas para seguir ejerciendo la ciencia en la vuelta a casa. Hace falta, explica, “financiación, infraestructura, personal y tiempo para desarrollar los proyectos abiertos”. En su caso, encontró el apoyo del Programa de Retorno del Talento, una de las iniciativas promovidas por la Fundación Ramón Areces para respaldar la investigación científica en el panorama nacional. Casacuberta reconoce que esta iniciativa le ha brindado la financiación necesaria para poder mantener sus líneas de investigación en España y abrir nuevos proyectos, lo que le ha aportado la “flexibilidad y las facilidades” para hacer posible esa transición “sin tener que empezar de cero”. Seguir leyendo La necesidad de dar visibilidad a los que cambian el mundo Movido por la inquietud de “devolver a la sociedad lo que de la sociedad había recibido” el empresario asturiano Ramón Areces, segundo presidente de El Corte Inglés, creó en 1976 la fundación que lleva su nombre con un objetivo: ser el apoyo que no encontraba la comunidad científica. Ya en sus primeros años lo consiguió, gracias a impulsar dos iniciativas pioneras, el Concurso Nacional de Ayudas a la Investigación y el Programa de Divulgación Científica, que contribuyeron a servir de base para las iniciativas futuras. Para finales de los 70, la institución ya se había consolidado como uno de los foros para que los científicos lograsen obtener una mayor trascendencia pública y servir de puente entre investigadores de ámbitos tradicionalmente separados como las Ciencias y las Humanidades.

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